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Déficit de especialistas, diagnóstico insuficiente e inequidad en tratamiento: Cómo abordar “tsunami de cáncer” en Chile

4 de Febrero de 2026

5 MINUTOS DE LECTURA

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photo_cameraEste 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer. Crédito foto: Karina Fuenzalida

Cada año más de 60 mil personas reciben este diagnóstico y unas 30 mil mueren por esa causa. Esto en un contexto en que "tenemos menos de la mitad de los expertos en cáncer que requiere el país", advierte Bruno Nervi, jefe del Programa de Cáncer UC. La universidad impulsa múltiples iniciativas para ayudar a revertir este escenario, desde intervenciones en hospitales públicos, hasta investigación y formación de capital humano especializado.

Por Nicolás Massai D.

El cáncer es una de las principales causas de muerte en Chile. Cada año unas 60 mil personas reciben este diagnóstico y cerca de 30 mil mueren por esta causa. Asimismo, se estima que un tercio de la población tendrá este padecimiento alguna vez.

El panorama es aún más preocupante si se considera la falta de especialistas que hay en esta área. “Hoy día tenemos menos de la mitad de los expertos en cáncer que requiere el país, a pesar de los esfuerzos del Ministerio de Salud tenemos falencias en infraestructura y en la estrategia para enfrentar el cáncer, para hacerse cargo de este tsunami”, advierte Bruno Nervi, oncólogo y académico de la Facultad de Medicina de la UC.

Sobre las razones de este déficit, explica que “Chile en 40 años tuvo un salto en expectativa de vida tan grande que a los otros países más viejos, como Francia o Italia, les llevó cerca de cien años. Entonces, ellos pudieron adaptarse mejor a ese cambio. Y Chile aumenta muy rápido su expectativa de vida, y controla la enfermedad cardiovascular, y lo que nos pasa es que nos pilló con un tsunami de cáncer, sin tener los expertos necesarios”.

“Hoy día tenemos menos de la mitad de los expertos en cáncer que requiere el país, a pesar de los esfuerzos del Ministerio de Salud tenemos falencias en infraestructura y en la estrategia para enfrentar el cáncer, para hacerse cargo de este tsunami” .- Bruno Nervi, académico de la Facultad de Medicina de la UC.

Esto se traduce en que “no tenemos planes de diagnóstico precoz o no son efectivos”. Por el momento, en Chile solo hay programas de tamizaje -búsqueda de la enfermedad en personas asintomáticas- en cáncer de mama y en cáncer de cuello uterino. Sin embargo, la cobertura sigue siendo baja: en torno al 40% de quienes debieran realizarse la mamografía y Papanicolaou, muy por debajo de países como Estados Unidos, donde los estudios para el diagnóstico precoz llegan al 80%. “Y lo que tenemos nosotros son largas listas de espera, pocos tratamientos todavía. Entonces, el desafío es grande”, apunta.

Pero el problema no solo está en el diagnóstico, sino en un acceso al tratamiento que muestra desigualdades. Un estudio realizado por el Centro para la prevención y el Control del Cáncer (CECAN) -encabezado por la Universidad Católica y la Universidad de Chile- mostró que un 65% de las personas con cáncer de colon que cuentan con isapre están vivos después de cinco años del diagnóstico, mientras que la misma cifra en Fonasa A y B es de solo el 35%.

“Este no es un problema económico nomás, sino que tiene que ver con que, en el fondo, toleramos que haya personas con mejor y con peores oportunidades”, dice Bruno Nervi, quien también es jefe del Departamento de Hematología y Oncología en la Facultad de Medicina UC, integrado por cerca de cincuenta profesionales, entre hematólogos, oncólogos y radioterapeutas. También es jefe del Programa de Cáncer UC, que influye en las políticas públicas relacionadas con esta enfermedad.

Ayudar desde la experiencia clínica

La Universidad Católica lleva adelante una serie de iniciativas para contribuir a revertir este escenario. En 2014, comenzó un proyecto de intervención en el Hospital Sótero del Río. Allí se creó el centro de cáncer de quimioterapia ambulatoria, donde hasta la fecha se han invertido más de cuatro millones de dólares en equipos, infraestructura y el funcionamiento del centro. Todo con financiamiento del Banco de Chile.

“Para formar más oncólogos, generamos una alianza entre el Hospital Dr. Sótero del Río, la UC y el Banco de Chile para construir una unidad de quimioterapia con 20 sillones, seis box de atención, y ayudamos a contratar oncólogos y enfermeras para aumentar la eficiencia de ese centro que trataba a diez personas al día con quimioterapia, y en un par de años ya tratábamos a 60 personas (al día)”, cuenta Nervi.

Los esfuerzos de la Universidad Católica también se concentran en la formación de capital humano. Casi la mitad de los expertos en cáncer del país, en todas las áreas, provienen de esta universidad.

Además, en 2022 la Escuela de Enfermería UC instaló el primer programa de formación de enfermería práctica avanzada. “Es un magíster con un fuerte foco de entrenamiento clínico y el primer programa de entrenamiento es para enfermeras de práctica avanzada en cáncer. Formamos enfermeras que son capaces de incorporarse a equipos clínicos de oncólogos para mejorar la calidad de la atención y hacerla más eficiente“, señala Nervi. Apunta que en esos centros públicos aumenta la eficiencia en torno a un 30%: “en el fondo, el oncólogo puede atender junto con una enfermera práctica avanzada y pueden ver a un 30% más de pacientes”.

El académico proyecta que este tipo de medidas van a tener “el mayor impacto en aumentar la sobrevida de las personas con cáncer en la próxima década, porque van a reducir los tiempos de espera para iniciar el tratamiento”.

Investigación para impactar en las políticas públicas para el cáncer

En paralelo, el Centro para la prevención y el Control del Cáncer (Cecan) se dedica a la investigación de esta enfermedad, generando insumos que son importantes de considerar a la hora de elaborar políticas públicas, como el estudio que compara la sobrevida en pacientes con isapre y con Fonasa. “Los objetivos que tiene este centro es hacer investigación de excelencia, formar capital humano en las regiones, difundir información y evidencia en torno al cáncer a la sociedad e impactar políticas públicas”, dice Nervi.

A su juicio, “tenemos cinco desafíos: uno es reducir la incidencia, o sea, que la gente se enferme menos. Segundo, aumentar la sobrevida, que vivan más. Tercero, reducir la inequidad. Cuarto, mejorar la experiencia. Y quinto, resignificar que el cáncer es tarea de todos”.

Ante estos retos, plantea que “dado que hay una gran desigualdad, el mundo empresarial tiene que contribuir con esfuerzos económicos a catalizar los planes que tiene el país para resolver el problema del cáncer”.

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