13 de Febrero de 2026
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La investigación, que analizó datos de más de 3.500 personas, busca aportar evidencia para el diseño de estrategias nutricionales. “Lograr que este trabajo fuese publicado como un producto tangible, permite que pueda ser útil para la toma de decisiones clínicas y de políticas públicas”, dice la docente guía, Giovanna Valentino.
Por Belén Fuentes Bocaz
Una reciente investigación sobre hábitos alimenticios dio a conocer que las personas que cenan, en lugar de ‘tomar once’, comen más frutas, verduras y legumbres. Por ende, se sugiere que fomentar este hábito podría reducir los riesgos cardiovasculares en la población.
Pero, por el momento, una gran parte de la población se queda solo ‘tomando once’. Según la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (ENCA), en Chile el 80% de la población ‘toma once’ y un 27% cena. Este hecho puede implicar un mayor consumo de alimentos procesados, favoreciendo la probabilidad de desarrollar síndrome metabólico o enfermedades cardiovasculares.
El estudio partió como una obtención de grado de egresados UC de Nutrición. Fue publicado en la reconocida Revista Chilena de Nutrición. “Lograr que este trabajo fuese publicado como un producto tangible, permite que pueda ser útil para la toma de decisiones clínicas y de políticas públicas”, dice Giovanna Valentino, académica del Departamento de Nutrición y Dietética de la Escuela de Ciencias de la Salud UC.
Principales hallazgos
El estudio analizó la relación entre estos patrones de consumo y la ingesta de alimentos cardioprotectores, evaluando su consumo diario en gramos. Asimismo, se consideró esta asociación con el cumplimiento de las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (GABAs), que recomiendan consumir cinco porciones diarias de frutas y verduras, además de legumbres y pescado al menos dos veces por semana.
Para el análisis de los datos se utilizaron modelos estadísticos que consideraron las diferencias propias de cada comuna y zona geográfica, y ajustaron los resultados según características de las personas participantes, como edad, sexo, área de residencia y nivel socioeconómico.
En cuanto a los principales resultados, se observó que las personas que sólo cenaban presentaron un mayor consumo de alimentos cardioprotectores en comparación con quienes sólo ‘tomaban once’. En particular, el consumo de frutas y verduras fue en promedio, 41 gramos diarios mayor en el grupo que cenaba.
Además, este grupo mostró un mayor cumplimiento de las GABAs, especialmente en el consumo de legumbres, donde la probabilidad de cumplir con la recomendación fue un 30% superior en comparación con quienes sólo ‘tomaban once’. En el caso del pescado, también se observó una tendencia a un mayor cumplimiento, aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas.
Una once más saludable
A partir de las conclusiones, el equipo de investigación entregó algunas recomendaciones prácticas orientadas a mejorar la calidad nutricional de la once, en caso de que factores externos como la falta de tiempo impidan la cena. Entre ellas, se sugiere que el pan cumpla un rol secundario, priorizando la incorporación de fuentes de proteína de buena calidad, como lácteos descremados o semidescremados, huevo, pastas de legumbres o carnes magras (pollo o atún), junto con verduras frescas que puedan incluirse como acompañamiento o en preparaciones simples.
También, se recomienda favorecer el consumo de pan o tortillas integrales, de legumbres y pescado cuando su ingesta habitual es baja, y añadir fruta fresca en caso de no haber alcanzado el mínimo recomendado durante el día.


