13 de Octubre de 2026
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El académico chileno Vicente Parot participó en desarrollos tecnológicos junto con el laboratorio del psiquiatra e investigador de Stanford, Karl Deisseroth, galardonado con el máximo reconocimiento de la ciencia médica por el desarrollo de la optogenética.
Por Nicolás Massai D.
La entrega del Premio Nobel de Medicina 2026 a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel, ha generado un amplio impacto en la comunidad científica internacional, al reconocer el desarrollo de la optogenética, una revolucionaria metodología que permite controlar y estimular la actividad de las neuronas mediante pulsos de luz.
Esta distinción también tiene resonancia en Chile, ya que el académico e investigador chileno Vicente Parot, profesor del Instituto de Ingeniería Biológica y Médica de la Universidad Católica, formó parte de un trabajo científico colaborativo con el equipo del galardonado.
Ingeniero Civil Eléctrico y Magíster en Ciencias de la Ingeniería de la UC, con un doctorado en Biofísica e Ingeniería Médica otorgado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Parot se ha dedicado al campo de la neurofisiología óptica. Esta disciplina diseña instrumentos, microscopios avanzados y métodos computacionales capaces de medir y analizar el funcionamiento de las células cerebrales con alta precisión.
Desde su laboratorio en la UC, donde ejerce como profesor asistente desde hace seis años, Parot lidera investigaciones que combinan la tecnología óptica con la biología molecular.
Sobre la figura de Deisseroth, psiquiatra activo en la Universidad de Stanford que atiende pacientes semanalmente y cultiva una faceta literaria, Parot destaca su perfil en la ciencia. “A mí una de las principales cosas que me atrajo inicialmente para acercarme a conocer de su trabajo es que es un médico que también se dedica a la investigación de ciencia básica y en temas técnicos altamente complejos”, dice.
Una alianza entre laboratorios de vanguardia
La vinculación entre el científico chileno y el nuevo Nobel de Medicina se gestó durante el periodo de formación doctoral de Parot en la Universidad de Harvard. En aquel contexto, se estableció una colaboración científica con el laboratorio de Stanford, dirigido por Deisseroth.
En lo específico, el aporte de Vicente Parot se concentró en el desarrollo de microscopios, sistemas de procesamiento de datos e ingeniería molecular para la creación de sensores de voltaje. Estas herramientas corresponden a proteínas fluorescentes diseñadas a nivel molecular que emiten señales de luz ante cambios en el potencial eléctrico de la membrana neuronal, permitiendo “ver” la actividad eléctrica del cerebro a través de un microscopio.
Mientras el equipo de Harvard, integrado por Parot, estuvo a cargo del diseño de estos microscopios, mejoramiento de sensores moleculares, y su aplicación en animales vivos, el laboratorio de Karl Deisseroth en Stanford contribuyó a las pruebas experimentales iniciales en animales. Al integrar las herramientas ópticas de medición de voltaje con las técnicas optogenéticas de Deisseroth, la colaboración logró simultáneamente estimular y registrar la actividad y comunicación eléctrica de las neuronas de forma totalmente óptica en el cerebro.
“En ese trabajo yo participé desarrollando microscopios y sistemas de análisis de datos e ingeniería molecular para poder desarrollar sensores de voltaje, detalla Parot, añadiendo que esta integración permitió medir “las conexiones eléctricas y sinápticas” entre neuronas con una precisión sin precedentes.
Sobre este trabajo, dijo que “esta experiencia ha sido completamente transformadora ya que deja el riesgoso pensamiento de que nada es imposible de lograr”.
Al final, concluyó que “la PUC también se destaca por la motivación de estudiantes y académicos de excelencia lo que es muy estimulante como ambiente de trabajo. Esto facilita que podamos generar conocimiento de frontera que contribuya a la formación de estudiantes de pregrado y a la sociedad en general”.
El impacto en la ciencia nacional
Aunque en la actualidad no mantiene un vínculo de colaboración directa con el laboratorio de Deisseroth, Parot remarca que la optogenética sigue siendo un pilar diario en su trabajo académico e investigador en Chile.
En la UC, el académico encabeza proyectos que emplean versiones locales de estos instrumentos ópticos para estudiar el funcionamiento del sistema nervioso junto a docentes y estudiantes chilenos.
“El tema en el que trabajamos está fuertemente relacionado con la optogenética, la cual nosotros usamos constantemente en nuestros experimentos de neurofisiología óptica”, concluye Parot, posicionando la investigación desarrollada en Chile en la frontera de la neurociencia contemporánea.


