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La UC proyecta experiencia de misión a Venezuela para apoyar futuras emergencias en América Latina

10 de Septiembre de 2026

8 MINUTOS DE LECTURA

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photo_cameraCrédito fotos: Omar Faúndez.

Tras una semana de trabajo en algunas de las zonas más afectadas por los terremotos que golpearon Caracas y La Guaira, los 14 integrantes de la delegación de la Universidad Católica presentaron sus principales hallazgos y recomendaciones. A partir de esta experiencia, la UC busca consolidar una capacidad de trabajo multidisciplinario que permita articular formación, investigación y colaboración internacional para contribuir ante futuras emergencias en la región.

Por Visión Universitaria

La misión que llevó a 14 académicos y especialistas de la Universidad Católica a Venezuela tras los terremotos que azotaron a ese país en junio pasado no busca terminar con el regreso de la delegación a Chile. A partir de esta experiencia, la UC quiere avanzar en una capacidad de articulación que permita reunir conocimientos de distintas disciplinas y ponerlos al servicio de otros países de América Latina cuando enfrenten emergencias y procesos de reconstrucción.

Esa proyección marcó el seminario “Venezuela después de los terremotos: la Misión UC”, realizado el 9 de septiembre en el campus Lo Contador. Durante el encuentro, los integrantes de la delegación compartieron los principales hallazgos de una semana de trabajo en Caracas y La Guaira y plantearon recomendaciones para la recuperación de las zonas afectadas.

La misión reunió capacidades en arquitectura, construcción, ingeniería estructural, geotecnia, gestión de riesgos y medicina. El trabajo permitió no solo analizar las causas detrás de la magnitud de los daños, sino también comprobar el valor de articular distintas disciplinas para enfrentar una catástrofe compleja.

Así lo destacó el prorrector de Gestión Institucional UC, Francisco Gallego, quien vinculó la experiencia con el compromiso público de la Universidad y con la posibilidad de proyectar el conocimiento desarrollado en Chile más allá de sus fronteras.

“El sueño de Transformar Chile desde la UC también significa ampliar nuestro espacio de contribución más allá de nuestras fronteras. El conocimiento y la experiencia de ustedes permitió desplegar capacidades donde se necesitaba, junto a pares de distintos continentes”, señaló. “Una universidad que sirve a Chile con excelencia y que, desde ahí, se proyecta al mundo, deja de ser una aspiración en días como el 15 de agosto, cuando aterrizaron en Caracas”.

El prorrector destacó además que la misión no constituyó una acción aislada frente a la emergencia. “Esta experiencia no fue un gesto de ayuda ocasional, sino un fiel reflejo del compromiso público de nuestra Universidad”, afirmó.

La decana de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, Magdalena Vicuña, destacó, por su parte, el valor de abordar estos desafíos reuniendo capacidades de distintas áreas. “Esta misión expresa claramente una convicción que desde la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos queremos profundizar durante los próximos años y que estamos plasmando en nuestro plan de desarrollo: que el conocimiento que generamos en la Universidad debe estar disponible para enfrentar problemas reales, especialmente cuando afectan la seguridad, la vivienda y el bienestar de las personas y las comunidades”.

La articulación con el Estado fue también una dimensión central de la misión. Hernán Núñez, director general de Asuntos Consulares, Inmigración y Chilenos en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, destacó que la colaboración entre Cancillería y la UC permitió responder a una solicitud surgida desde Venezuela por contar con especialistas chilenos.

Desde Venezuela se generó la decisión de contar con profesionales chilenos por su alto nivel en esta materia. Querían tener opiniones técnicas de alto nivel y, junto al equipo de la Universidad, articulamos esa posibilidad”, explicó.

Para Núñez, la experiencia mostró además un camino que puede proyectarse ante nuevas necesidades en la región. “La colaboración entre el sector público puede generar resultados extremadamente positivos. Este camino que hemos recorrido con la Universidad abre posibilidades para seguir cooperando en el futuro”, afirmó.

De una misión a una línea de trabajo

Para Roberto Moris, académico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, uno de los principales desafíos es precisamente transformar la experiencia de Venezuela en una capacidad que pueda proyectarse hacia otros países.

“Chile tiene un espacio de posicionamiento a nivel latinoamericano y, a la luz de la experiencia de Venezuela, debiéramos ver cómo somos capaces de generar un programa de formación e investigación, tanto para nuestros estudiantes como para los profesores, y capitalizar este sistema de trabajo en terreno pensando en apoyos en otras áreas de Latinoamérica”, afirmó.

A su juicio, el desafío ahora es darle continuidad a lo realizado. “Esta idea inicial de la visita debe rápidamente transformarse en una línea de trabajo de investigación y docencia que nos permita tener una colaboración público-privada e internacional de más largo aliento”.

La experiencia recogida durante la misión mostró también que muchos de los desafíos identificados en Venezuela trascienden sus fronteras y están presentes en otros países de la región.

El profesor de Ingeniería Estructural y Geotécnica Matías Hube explicó que uno de los sistemas constructivos que presentó mayores daños durante los terremotos es poco utilizado en Chile, pero ampliamente extendido en América Latina. “Es un sistema estructural muy poco común en Chile, pero muy común en muchos países latinoamericanos, como Colombia, Ecuador o México”, señaló.

Hube destacó que parte de la experiencia desarrollada en Chile puede contribuir a reducir esos riesgos, por ejemplo mediante la revisión independiente de los proyectos estructurales y mejores procesos de aprobación y recepción de las edificaciones. Estas medidas, explicó, permiten avanzar hacia “construcciones que sean más seguras para las personas”.

Una respuesta que requiere distintas miradas

Durante el seminario, seis especialistas presentaron los principales aprendizajes obtenidos en terreno. Roberto Moris abordó el contexto general de la misión y los desafíos para la arquitectura, la edificación y el patrimonio; Pablo Maturana presentó los hallazgos relacionados con daños, reparación y criterios de intervención en construcción; y Matías Hube analizó el comportamiento de las estructuras y los desafíos para su evaluación y rehabilitación.

A ellos se sumaron Jorge Crempien, quien abordó desde la geotecnia los efectos de sitio, la caracterización de los terrenos y la necesidad de avanzar en microzonificación; Rosita Jünemann, quien presentó aprendizajes y desafíos desde la gestión integrada de riesgos; y Luis Enberg, quien analizó la respuesta hospitalaria y la continuidad operativa de la infraestructura de salud.

Para Rosita Jünemann, investigadora de CIGIDEN, una de las principales conclusiones de la experiencia fue que la magnitud de una catástrofe no puede explicarse únicamente por las características del fenómeno natural o por las condiciones de las edificaciones.

“Lo que vimos en la misión es una combinación particularmente desfavorable de los tres elementos que componen el riesgo de desastre: amenaza, exposición y vulnerabilidad”, explicó.

Por eso, destacó, la experiencia de Venezuela vuelve especialmente relevante la capacidad de articular conocimientos y actores diferentes. “Problemas complejos no se pueden resolver desde una sola mirada, desde una sola disciplina, tampoco desde una sola institución”.

Una capacidad al servicio de América Latina

La posibilidad de proyectar esta experiencia se sustenta también en capacidades que Chile y la Universidad han desarrollado durante décadas enfrentando terremotos y otras amenazas naturales.

Durante el encuentro se destacó, entre otros ejemplos, el trabajo de CIGIDEN R+ y la evolución desde modelos principalmente reactivos hacia una comprensión preventiva e interdisciplinaria de los desastres.

La respuesta de la UC frente a la emergencia en Venezuela, además, fue más amplia que la misión que viajó a terreno. Tras los terremotos, cerca de 250 estudiantes, académicos y funcionarios se ofrecieron como voluntarios. Paralelamente, de unas 700 personas de origen venezolano pertenecientes a la comunidad UC, 65 solicitaron apoyo y fueron atendidas principalmente por la Red de Salud UC CHRISTUS, con derivaciones a otras unidades de la Universidad cuando fue necesario.

También se desarrollaron otras iniciativas de colaboración. Dos académicas de la Escuela de Trabajo Social realizaron un Seminario de Gestión Social de Desastres en coordinación con la Universidad Central de Venezuela, destinado a fortalecer las capacidades de 40 profesionales y docentes.

El desafío que deja la misión es cómo articular estas capacidades para que puedan proyectarse de manera sostenida en formación, investigación y colaboración, y estar disponibles frente a futuras emergencias en la región.

Para Francisco Gallego, el seminario constituye precisamente un punto de partida para esa continuidad. “Este seminario no se agota en recoger las experiencias de estas semanas. Se hace justamente para seguir: seguir enseñando lo aprendido, seguir investigando desde lo que vieron ustedes en terreno, seguir creando respuestas nuevas para problemas que van a seguir apareciendo, y seguir influyendo en cómo el país y la región enfrentan estos desafíos”, concluyó.

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