29 de Octubre de 2025
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Con un 40% de mujeres matriculadas en la Facultad de Matemáticas —un aumento del 33% respecto de 2024— la UC refuerza su compromiso por impulsar la participación femenina en las áreas STEM, inspirando a nuevas generaciones a descubrir su vocación científica.
Por Virginia Soto-Aguilar
En los laboratorios y salas de la Facultad de Matemáticas UC, el futuro ya se empieza a escribir con voz femenina. Cada vez más jóvenes llegan motivadas por la curiosidad, el deseo de innovar y la convicción de que la ciencia también es un espacio para crear en equipo. Este compromiso por aumentar la presencia de mujeres en las áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— se ha convertido en una prioridad para la Universidad Católica, que este año participó por tercera vez en la Jornada Ada Lovelace Day 2025, una iniciativa internacional que busca despertar el interés científico en niñas y adolescentes.
“Dentro de los perfiles que ingresan a carreras científicas hay una diversidad también: hay algunas que se interesan por la investigación pura; otras les gustan las matemáticas, pero están interesadas en aplicar la ciencia; y un tercer grupo que quiere enseñar, seguir el camino de la docencia” – Mariel Sáez, académica Facultad de Matemáticas
“Creo que la curiosidad, la perseverancia y el deseo de innovar son claves”, señala la académica de Matemáticas UC Mariel Sáez, quien ha estudiado los perfiles de las jóvenes que ingresan a estas carreras. “Tal vez lo más importante es colaborar con otras personas; creo que eso está presente en todos estos perfiles”. Para ella, esta capacidad de unir creatividad y cooperación es el sello que definirá a las científicas del mañana.
Más mujeres en las aulas
Ese cambio ya se percibe en los pasillos. Este 2025, el 40% de las matrículas en la Facultad de Matemáticas UC corresponde a mujeres, un aumento del 33% respecto de 2024. El crecimiento está estrechamente vinculado a las políticas de inclusión de la universidad y a programas como Ciencia 2030, que han impulsado cupos especiales y actividades de orientación vocacional para alumnas de enseñanza media.
De acuerdo con la académica, existe una diversidad creciente en las motivaciones de las jóvenes que eligen la ciencia. “Dentro de los perfiles que ingresan a carreras científicas hay una diversidad también: hay algunas que se interesan por la investigación pura; otras les gustan las matemáticas, pero están interesadas en aplicar la ciencia; y un tercer grupo que quiere enseñar, seguir el camino de la docencia”, explica Sáez.

“Los programas de cupos de mujeres impulsados por Ciencia 2030 han logrado aumentar el número de postulantes mujeres a estas carreras”, comenta Sáez. “Y más allá de las cifras, lo que observamos es que llegan jóvenes con una motivación profunda, con gusto por las disciplinas y con una enorme tolerancia a la frustración, algo muy necesario en la investigación científica”.
La científica del futuro es curiosa y con gran pasión por aprender. Así lo describen en la Facultad de Matemáticas UC, donde observan en las nuevas generaciones una mezcla de deseo de innovar y una marcada vocación por el trabajo en equipo.
Aprender jugando: la huella de Ada Lovelace
Esa motivación temprana es justamente la que busca cultivar la Jornada Ada Lovelace Day 2025, realizada en más de 80 sedes en América Latina, incluyendo Argentina, Brasil, El Salvador, Chile, Colombia, Guatemala, México, Perú y Uruguay. En la UC, niñas de entre 10 y 12 años participaron en talleres lúdicos de programación y lógica computacional, donde aprendieron que la ciencia también puede ser juego, lenguaje y creación.

“Como Facultad de Matemáticas UC nos sumamos por tercer año consecutivo al Ada Lovelace Day, fortaleciendo la experiencia de nuestras monitoras y consolidándonos como organización”, explica Mariel Sáez, una de las coordinadoras del evento. “Ha sido clave para promover el trabajo en equipo entre las participantes y aprovechar al máximo cada una de las actividades”.
Una de las experiencias más valoradas fue el taller “Programar con palabras”, donde las niñas debían redactar instrucciones para que otros equipos replicaran figuras al azar. “Fue una actividad interdisciplinaria en la que cada equipo debía redactar un conjunto de instrucciones para que otro grupo pudiera replicar, al azar, la figura que ellos habían obtenido”, explicó la académica UC María José Moreno. “Esta dinámica refleja cómo piensa un programador: no se sienta simplemente a escribir, sino que analiza, planifica y redacta instrucciones claras y precisas”.
Ciencia con propósito
El compromiso de la UC va más allá de fomentar vocaciones tempranas: busca transformar la manera en que se enseña y se vive la ciencia. Las futuras científicas no solo quieren generar conocimiento, sino también aportar soluciones a los desafíos sociales y tecnológicos del siglo XXI. En ellas, la matemática, la programación o la estadística no son fines en sí mismos, sino herramientas para comprender el mundo y mejorarlo.
“Fue una actividad interdisciplinaria en la que cada equipo debía redactar un conjunto de instrucciones para que otro grupo pudiera replicar, al azar, la figura que ellos habían obtenido”, explicó la académica UC María José Moreno
Celebrada en honor a Ada Lovelace, considerada la primera programadora de la historia, esta jornada y las iniciativas que impulsa la UC reflejan una misma convicción: que la ciencia necesita todas las voces, y que abrir sus puertas a más mujeres es abrirlas también al futuro.



