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Cardenal Chomali llama a familias y escuelas “a dar juntos una respuesta formativa, humana y cristiana” al desafío de la violencia escolar

31 de Julio de 2026

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En su carta pastoral "Familia y Escuela: una alianza urgente ante la violencia escolar", el arzobispo de Santiago convoca a padres, apoderados, docentes y comunidades educativas a trabajar unidos en promover "una sana convivencia y el cuidado de los vínculos". También invita a reflexionar sobre la formación del carácter y la importancia de establecer límites claros. "No nos resignemos a la violencia: volvamos a educar juntos", sostiene.

Por Virginia Soto-Aguilar | Fotografías: Arzobispado de Santiago

“La violencia escolar no se supera con las comunidades enfrentadas. Cuando nos desacreditamos mutuamente, los niños quedan en medio de una grieta educativa; pero, cuando nos reconocemos, nos escuchamos y colaboramos, se abre un camino de esperanza”. Esto resume uno de los mensajes centrales de la carta pastoral Familia y Escuela: una alianza urgente ante la violencia escolar, del cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la UC, presentada el 24 de julio en Santiago.

Con la participación de padres y apoderados, profesores, equipos directivos, agentes pastorales y representantes de comunidades educativas de la Arquidiócesis de Santiago, la actividad reunió a distintos actores del mundo escolar para reflexionar sobre uno de los fenómenos que más preocupa a las comunidades educativas: el aumento de la violencia y el deterioro de la convivencia.

En el documento, el arzobispo de Santiago invita a fortalecer el trabajo conjunto entre las familias y las escuelas, planteando que la respuesta al problema no puede limitarse únicamente a normativas o sanciones. “Los invito a dar juntos una respuesta formativa, humana y cristiana a este gran desafío. Una respuesta que no se agote en normativas, sanciones o campañas, sino que apunte a la raíz: la promoción de una sana convivencia, el cuidado de los vínculos y el modo en que estamos formando a nuestros hijos para convivir en una sociedad que experimenta cambios constantes y a gran velocidad”, señala la carta.

Una preocupación que involucra a toda la comunidad

A lo largo del texto, Chomali advierte que la violencia escolar constituye una realidad que afecta profundamente la dignidad de niños y jóvenes. El documento menciona agresiones, amenazas, exclusión y diversas manifestaciones de violencia, que también se extienden a los espacios digitales y redes sociales.

En ese contexto, el cardenal sostiene que muchas veces los establecimientos educacionales son el lugar donde el problema se manifiesta con mayor claridad, aunque sus causas suelen encontrarse en otros ámbitos. “Muchas veces la escuela es donde la violencia se hace visible, pero no es el lugar donde comienza”, afirma.

La carta también aborda los desafíos que presentan las nuevas tecnologías para la formación de niños y adolescentes. Citando al papa León XIV, el documento advierte sobre los riesgos asociados al uso prematuro y sin supervisión de dispositivos digitales, especialmente en relación con el aislamiento, el ciberacoso y la exposición a contenidos nocivos para menores de edad.

La actividad reunió a distintos actores del mundo escolar para reflexionar sobre el aumento de la violencia y el deterioro de la convivencia.

El amor como primer camino frente a la violencia

Uno de los ejes principales del texto es el papel que cumplen las familias en la construcción de relaciones humanas sanas. Bajo el título “El fundamento del amor”, Chomali recuerda que la familia constituye el primer espacio educativo y el lugar donde los hijos aprenden a relacionarse con otros.

“Ante la violencia, nuestro primer recurso debe ser el amor. La sociedad necesita un amor cotidiano, paciente, atento y determinado; un amor que se exprese en la presencia, en el diálogo, en el cuidado y en la capacidad de acompañar la vida de nuestros hijos”, señala el documento.

El cardenal agrega que la experiencia del amor se transmite principalmente a través del ejemplo. Según explica, los niños observan cómo los adultos enfrentan los conflictos, cómo hablan de otras personas y cómo se relacionan con quienes piensan distinto. Por ello, sostiene que la calidad de la convivencia social comienza a construirse en el hogar.

Asimismo, el texto destaca la importancia de una presencia cercana por parte de padres y apoderados. “Nuestros niños y jóvenes necesitan que sus padres o apoderados estén presentes. Adultos que escuchen y que miren a los ojos, que pregunten, que se interesen por ellos y que los acompañen. En definitiva, que los amen”, escribe Chomali.

Autoridad, límites y reparación

La carta pastoral también propone reflexionar sobre la formación del carácter, el sentido de la vocación y la importancia de establecer límites claros. En este ámbito, el arzobispo cuestiona una cultura que mide el valor de las personas exclusivamente por su éxito, rendimiento o capacidad de competir.

En la última parte del documento, titulada “Los límites y la reparación como escuelas de humanidad”, monseñor Chomali subraya que educar implica acompañar, corregir y ayudar a reconocer los propios errores. “Si un hijo agrede, se burla o excluye a otro, necesitará mucho acompañamiento y orientación. El amor más profundo consiste en escucharlo, acompañarlo y, al mismo tiempo, ayudarlo a reconocer que se equivocó, que dañó a otro y que puede pedir perdón, reparar y volver a empezar”, afirma.

Finalmente, el cardenal hace un llamado a ejercer la autoridad con responsabilidad y a recuperar la colaboración entre las comunidades educativas. “No están solos en esta misión. La Iglesia quiere caminar con ustedes y con nuestras comunidades educativas para generar lugares de encuentro, de respeto, de aprendizaje y de paz. No nos resignemos a la violencia: volvamos a educar juntos”, concluye la carta, reafirmando la necesidad de construir entornos donde cada niño, niña y joven pueda desarrollarse en un clima de respeto, dignidad y esperanza.

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