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En sus primeros cuatro años, Instituto de Éticas Aplicadas UC ha impactado en la formación de más de 5.500 estudiantes

18 de Mayo de 2026

6 MINUTOS DE LECTURA

Fotos web UC (59)

Creado en 2022, busca aportar al desarrollo del discernimiento ético mediante la docencia, la investigación y el vínculo con la comunidad. Actualmente, cuenta con un magíster y cursos de pregrado y postgrado en distintas carreras. “Nuestro propósito es aportar a instalar una cultura ética y de integridad tanto en nuestra universidad como en el país”, destaca Juan Larraín, director del instituto.

Por Carolina Acuña

Más de 5.500 estudiantes de pre y postgrado, 13 docentes, 70 cursos, un magíster, además de investigaciones y publicaciones, son parte del balance de los primeros cuatro años del Instituto de Éticas Aplicadas (IEA).

El instituto se creó el 9 de mayo de 2022 con un equipo compuesto por su director, Juan Larraín, y cuatro académicos, con el fin de “aportar al desarrollo de un hábito de discernimiento ético en personas e instituciones mediante la docencia de pre y postgrado, la investigación interdisciplinaria y el vínculo con la comunidad”.

En estos años, no solo ha crecido el cuerpo académico del IEA —que hoy cuenta con 13 docentes—, sino también su trabajo en investigación, publicaciones y vinculación con el medio.

“En el Instituto de Éticas Aplicadas tenemos como propósito aportar a instalar una cultura ética y de integridad tanto en nuestra universidad como en el país. Para ello, formamos anualmente a más de dos mil estudiantes de pregrado, tenemos un Magíster en Éticas Aplicadas y dictamos un taller a todos los estudiantes de doctorado de la UC”, destaca Juan Larraín, director del IEA.

“Además, nuestros profesores realizan investigación de excelencia e interdisciplinaria en temas contingentes y de gran relevancia para la comunidad, como inteligencia artificial, medioambiente, economía y negocios, integridad científica y académica, así como también ámbitos relacionados con la dignidad humana y los derechos humanos. Para que este trabajo sea plenamente exitoso, procuramos trabajar en contacto con actores sociales del sector público, privado y de la sociedad civil”, agrega.

Sobre estos cuatro años desde la creación del centro, el decano representante del IEA y decano de la Facultad de Filosofía, Olof Page, señala que “la importancia que ha tenido el instituto para la Universidad se relaciona con el desarrollo y el reforzamiento del trabajo interdisciplinario entre académicos, académicas y estudiantes”. “El propósito fundamental de este Instituto y la naturaleza misma de las éticas aplicadas hacen que este trabajo interdisciplinario sea esencial”, afirma.

El académico también resalta la relación y relevancia de la misión del IEA con el Plan Estratégico UC 2026-2030, “porque es una preocupación de la actual Rectoría que la ética sea parte del proyecto de Universidad de manera transversal, tanto a través de la formación de nuestros estudiantes como de la investigación y la educación continua. El propósito es instalar esta preocupación de manera profunda en el quehacer de la Universidad, proyectándolo al país”.

“Es una preocupación de la actual Rectoría que la ética sea parte del proyecto de Universidad de manera transversal, tanto a través de la formación de nuestros estudiantes como de la investigación y la educación continua. El propósito es instalar esta preocupación de manera profunda en el quehacer de la Universidad, proyectándolo al país” decano de la Facultad de Filosofía, Olof Page.

Formación de estudiantes en el discernimiento ético

El IEA dicta cursos de éticas aplicadas a todas las carreras de la UC que lo requieran. Hasta la fecha, ha llegado a más de 4.400 estudiantes de pregrado en 70 cursos, de los cuales cerca del 90% corresponden a cursos mínimos de distintas mallas curriculares, como Arquitectura, Biología, Bioquímica, Biología Marina, Computación y Construcción Civil, entre otras.

También se crearon los cursos de formación general “Éticas aplicadas: desafíos actuales” y “Derechos humanos, ética y sociedad: una perspectiva sociológica”.

“La formación que imparte el Instituto apunta a desarrollar la capacidad de discernimiento ético de nuestros estudiantes, es decir, a formarlos para que puedan enfrentar con profundidad los dilemas que se presenten en su vida diaria y en sus profesiones”, Alejandra Marinovic, académica UC.

“La formación que imparte el Instituto apunta a desarrollar la capacidad de discernimiento ético de nuestros estudiantes, es decir, a formarlos para que puedan enfrentar con profundidad los dilemas que se presenten en su vida diaria y en sus profesiones”, explica la académica del IEA Alejandra Marinovic, doctora en Economía y parte de la unidad académica desde sus inicios. Y agrega: “La docencia del Instituto de Éticas Aplicadas es metodológicamente interdisciplinaria, innovadora e inserta en las profesiones”.

Para desarrollar el discernimiento ético se ha promovido la capacidad de diálogo, la reflexión crítica y la aplicación de la teoría a problemas reales. Para ello, los académicos han incorporado metodologías como la deliberación, la codocencia, la discusión de casos y el aula invertida.

“El trabajo con el IEA ha sido muy fructuoso y ha agregado mucho valor a la formación de nuestros estudiantes, ya que se dan cuenta de que no todo son los conocimientos técnicos, de matemática o física, sino que también existen otros aspectos importantes, por ejemplo, la toma de decisiones complicadas y que revisten distintas consecuencias”, asegura Francisco Suárez, director de Pregrado de Ingeniería UC.

Magíster en Éticas Aplicadas

Otro hito para el Instituto ha sido la creación del Magíster en Éticas Aplicadas UC, un proyecto interdisciplinario entre el IEA, la Facultad de Filosofía y el Instituto de Ciencia Política, que en marzo de 2025 recibió a su primera generación.

El programa, pionero en Latinoamérica, entrega herramientas conceptuales, analíticas, de investigación y de aplicación práctica para abordar problemas éticos concretos en áreas emergentes y relevantes que afectan a la sociedad en distintos ámbitos.

El magíster cuenta con una planta académica interdisciplinaria, lo que permite a sus estudiantes profundizar en áreas como negocios, empresas, medioambiente, animales, inteligencia artificial, neuroética, democracia, desarrollo sostenible, integridad académica y ética de la ciencia, entre otras.

Alfonso Donoso, jefe del programa, destaca que este entrega a los estudiantes “algo difícil de encontrar en la formación profesional convencional: el tiempo, el espacio y las herramientas conceptuales para pensar con rigor sobre lo que hacen. No solo saber qué decidir, sino por qué, sobre qué fundamentos y con conciencia de las tensiones que eso implica”.

“En un contexto latinoamericano, donde la ética aplicada como disciplina académica independiente tiene escaso desarrollo institucional, ser el único programa de este tipo en la región es una responsabilidad. En un momento en que la confianza en las instituciones está profundamente cuestionada, esta es una contribución importantísima”, afirma.

Además, los académicos del IEA han contribuido a la formación en éticas aplicadas en otros magísteres de la UC, llegando a un total de 546 estudiantes en 16 cursos de postgrado.

Junto con tener presencia en pregrado, postgrado y magíster, el instituto imparte el taller “Ética aplicada a la investigación” dentro del curso obligatorio para todos los doctorandos de la Universidad Católica. Además, el IEA ha realizado tres cursos de educación continua en modalidad online sincrónica.

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