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Detectan casos sospechosos de influenza aviar en pingüinos y cormoranes en la Antártica

27 de Agosto de 2025

3 MINUTOS DE LECTURA

cormorán
photo_camera"Fuimos los primeros en advertir esta situación y en señalar la importancia de actuar antes de que el virus se propague a otras zonas del continente blanco”, afirma Juliana Vianna. (Créditos fotográficos: Instituto Milenio BASE/Constanza Barrientos)

Un equipo internacional liderado por la profesora UC Juliana Vianna y Fabiola León, ambas investigadoras de los institutos Milenio CRG y BASE, hallaron por primera vez casos sospechosos de influenza aviar altamente patógena (HPAIV) subtipo H5, tras un muestreo de aves marinas desde la Península Antártica hasta el Mar de Ross.

Por Milena Murillo

Después de muestrear 13 colonias de aves marinas desde la Península Antártica hasta el Mar de Ross, incluyendo sectores del mar de Bellingshausen, mar de Weddell  y Amundsen, un equipo internacional de investigadores detectó por primera vez casos sospechosos de influenza aviar altamente patógena (HPAIV) subtipo H5 en dos especies residentes del continente antártico: el pingüino Adelia (Pygoscelis adeliae) y el cormorán antártico (Leucocarbo bransfieldensis).

El estudio, que fue publicado en la revista Scientific Reports, fue liderado por la profesora de la Facultad de Ciencias Biológicas Juliana A. Vianna, directora alterna del Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CGR) e investigadora del Instituto Milenio BASE; junto a Fabiola León, también investigadora de ambos Institutos Milenio. La investigación es parte de proyectos financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del Instituto Milenio BASE y del CGR. 

Los resultados son fruto de una campaña de muestreo realizada entre diciembre de 2023 y enero de 2024. De las 115 aves examinadas, nueve presentaron resultados positivos para amplificación por RT-PCR de un segmento del virus H5, principalmente en Isla Beagle y Red Rock Ridge, ambas en la Península Antártica. Este hallazgo sugiere que la actual panzootia -el equivalente a una pandemia, pero en animales- de H5N1, habría alcanzado por primera vez el continente blanco, ampliando la lista de especies potencialmente afectadas y marcando los casos más australes registrados hasta ahora.

El muestreo incluyó 13 colonias de aves en la Antártica. (Créditos fotográficos: Instituto Milenio BASE/Constanza Barrientos)

Alerta temprana

La académica Jualiana Vianna explica que “estos resultados son una alerta temprana, que permiten iniciar un monitoreo más intensivo y reforzar las medidas de bioseguridad para proteger la biodiversidad antárticaEs fundamental entender las rutas de transmisión y la respuesta de las distintas especies frente a este virus, especialmente en ecosistemas tan frágiles como el de la Antártica”. Y agrega: “Fuimos los primeros en advertir esta situación y en señalar la importancia de actuar antes de que el virus se propague a otras zonas del continente blanco”.

Un aspecto relevante es que ninguna de las aves sospechosas mostró síntomas evidentes al momento de la captura, lo que plantea el riesgo de que actúen como portadores asintomáticos y faciliten la transmisión silenciosa del virus a otras colonias. Pese a estas detecciones, no se registraron casos en el tramo que conecta la Península Antártica con el Mar de Ross, lo que entrega un punto de referencia importante para el seguimiento epidemiológico.

“Estos resultados son una alerta temprana, que permiten iniciar un monitoreo más intensivo y reforzar las medidas de bioseguridad para proteger la biodiversidad antártica”, afirma Juliana Vianna. (Créditos fotográficos: Instituto Milenio BASE/Constanza Barrientos)

Como afirma la investigadora Fabiola León, “este hallazgo es importante, no solo porque son los primeros casos sospechosos que detectamos en el continente, sino también porque la vigilancia que realizamos cubrió una amplia extensión geográfica, permitiéndonos confirmar que, en ese momento, el virus no estaba presente en otras zonas clave”.

El estudio resalta la urgencia de continuar con la vigilancia sanitaria de las aves marinas antárticas y de implementar protocolos rigurosos para prevenir la introducción y propagación de patógenos en la región más aislada y prístina del planeta.

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