24 de Abril de 2026
3 MINUTOS DE LECTURA

En el Día Internacional del Libro, Natalia Ávila, académica de la Facultad de Educación UC y coordinadora de la nueva Subsede UC en la Red Cátedra UNESCO Lectura y Escritura, reflexiona sobre los desafíos de estas habilidades en Chile y el rol que le cabe a la universidad.
Por Joaquín Zúñiga
Leer y escribir no son habilidades que se adquieren de una vez y para siempre. Son prácticas en permanente transformación, y comprenderlas —cómo se enseñan, cómo se aprenden, cómo se evalúan— es una tarea de investigación continua. Así lo plantea Natalia Ávila, académica de la Facultad de Educación UC y coordinadora de la nueva Subsede UC en la Red Cátedra UNESCO Lectura y Escritura, para quien estas prácticas van mucho más allá del rendimiento escolar.
“Son los medios que habilitan una participación plena en la sociedad: una mirada crítica ante los mensajes de los medios, una salvaguarda frente a los discursos de odio, una participación democrática, la capacidad de expresarse y tener voz, y también una vía hacia el gusto y el placer”, señala Ávila. En esa clave, la lectura y escritura las define como “una dimensión vital del desarrollo humano”.
Sin embargo, Chile enfrenta brechas persistentes en estas habilidades. Para Natalia Ávila, esa realidad tiene consecuencias concretas: las personas pierden acceso a dimensiones fundamentales de la experiencia escrita, con efectos sobre su bienestar, su participación social y su aprendizaje.
“Reducir esas brechas y mejorar las formas en que enseñamos lengua, escritura y comprensión es central para cualquier proyecto de país”, afirma. A ese desafío de larga data se suma hoy uno nuevo: la irrupción de la inteligencia artificial, cuyo impacto sobre la composición escrita y la capacidad expresiva de las personas aún es una pregunta abierta, sin respuestas definitivas.
“No tenemos certeza sobre en qué medida su uso puede potenciar o reemplazar habilidades clave de la composición escrita, y muchas veces el uso aparentemente inocente de que pueda pulir la escritura podría tener consecuencias sobre nuestra capacidad y forma de expresarnos en las que, sencillamente, aún no hay evidencia. Es uno de los próximos grandes desafíos investigativos para mantenernos a la vanguardia”, advierte Ávila.
“No tenemos certeza sobre en qué medida su uso (de la IA) puede potenciar o reemplazar habilidades clave de la composición escrita”.
La UC en la Red Cátedra UNESCO
Es en ese contexto que cobra especial relevancia la reciente incorporación de la UC a la Red Cátedra UNESCO Lectura y Escritura, red internacional de cooperación fundada en 1996 que articula universidades latinoamericanas en torno a la generación de conocimiento sobre estos procesos. Sumarse implica, según Ávila, un compromiso institucional de fondo: “La Cátedra UNESCO hace su aporte desde las universidades latinoamericanas, generando evidencia sobre la lectura y la escritura. Cuando una universidad se une a la Red, como lo ha hecho la UC, se compromete a relevar este tema a lo largo de toda la institución y a promover la investigación, la enseñanza y la formación continua en estas áreas”.
“Nos ofrece una plataforma para divulgar estos avances en Chile, en diálogo con las otras universidades de la Red”.
La Universidad Católica llega a esta red con un acervo considerable. “En la UC contamos con grandes capacidades en este ámbito: diversas unidades, enfoques variados, distintos niveles educativos de interés, y una amplia variedad de proyectos y centros de investigación financiados, junto a profesores y estudiantes de doctorado y magíster dedicados al tema”, detalla Ávila, quien desde la Facultad de Educación lidera la nueva Subsede UC.
La Cátedra ofrece además un marco de colaboración que excede las fronteras institucionales. “Nos ofrece una plataforma para divulgar estos avances en Chile, en diálogo con las otras universidades de la Red, que cubren ampliamente el territorio nacional, y con las instituciones vinculadas en Argentina y Colombia”, señala.
Con esa proyección en mente, Ávila define con claridad su expectativa: que la plataforma permita “consolidar una visión institucional frente a un tema inagotable, y proyectar desde ahí nuestro aporte al país”.


