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“Es una relación personal que va más allá de enseñar”: Los consejos que dio experta mundial en mentorías a profesores UC

6 de Mayo de 2026

4 MINUTOS DE LECTURA

Griffin
photo_cameraLa profesora de la de la Universidad de Maryland es coautora junto con W. Brad Johnson de la tercera edición de "On Being a Mentor". Crédito foto: César Dellepiane

La profesora de la Universidad de Maryland Kimberly Griffin, quien es referente internacional en el tema, dictó un taller para académicos UC que son parte del programa de mentorías en la Universidad Católica. Hoy existen 115 profesores registrados como mentores en la universidad, quienes se encargan de guiar y apoyar a otros docentes que están iniciando su carrera.

Por Antonieta Sánchez

Un total de 273 docentes se encuentran actualmente registrados en el programa de mentorías, que apoya a profesores y profesoras durante sus primeros años en la UC, entregándoles acompañamiento, orientación y fomentando el sentido de pertenencia en la comunidad académica. La iniciativa -que impulsa la Dirección de Desarrollo Académico de la Prorrectoría- comenzó como piloto en 2022 y ya se ha extendido a 11 unidades académicas en ocho facultades.

Hace unas semanas un grupo de veinte de estos profesores -de los 115 que están registrados como mentores en la UC- asistió a un taller a cargo de una experta en el tema, la profesora de la Universidad de Maryland Kimberly Griffin. La visita se dio en el contexto del proyecto Fondecyt “Desarrollo de programas de mentorías para académicos en etapa inicial”, liderado por la vicedecana de la Facultad de Educación, Daniela Véliz.

Griffin, coautora de la tercera edición de On Being a Mentor, junto con W. Brad Johnson, señaló que para construir una cultura de mentorías se debe partir por consensuar una definición sobre esta práctica.

La visita se dio en el marco del proyecto Fondecyt “Desarrollo de programas de mentorías para académicos en etapa inicial” liderado por Daniela Véliz, de la Facultad de Educación. Crédito foto: César Dellepiane

Se trata de una relación personal y recíproca en la que un miembro de la comunidad académica más experimentado actúa como un guía, modelo, profesor y patrocinador de un estudiante o académico con menos años de carrera, planteó.

Explicó que muchas veces en la educación superior se confunde a la mentoría con la enseñanza, pero lo que distingue al mentor de un profesor es la relación personal que establece con su mentorado. Es un vínculo que va más allá de la relación formal ya que el mentor no solo debe apoyar al mentorado con conocimientos, sino también debe entregarle consejos, plantearle desafíos, apoyarlo y promover su integración y pertenencia.

El segundo aspecto clave es la reciprocidad. “Sabemos que las relaciones se mantienen cuando hay que dar y recibir. Por lo tanto, cuando compartimos el entendimiento de que la mentoría es un acto recíproco, creo que es más probable que ambas personas quieran seguir haciéndolo”, señaló.

Además, destacó que los mentores que tienen más experiencia deben saber compensar los desafíos que imponen a los mentorados y los apoyos. “Necesitas el equilibrio adecuado entre las cosas difíciles que te impulsan, porque ahí es donde aprendes, y el apoyo que te entrega confianza si fracasas”, explicó Griffin.

La experta de la Universidad de Maryland asimismo mencionó que los buenos mentores se toman el tiempo para conocer a sus mentorados antes de abordar directamente temas de trabajo. Luego, necesitan hablar sobre cuáles son sus objetivos y asegurarse de que estén bien alineados.

Promover una cultura de mentoría y de colaboración dentro de la academia reduce la carga para los miembros individuales del cuerpo docente y también ayuda a alcanzar los objetivos de equidad, sostuvo la experta. Crédito foto: César Dellepiane

“Debemos ser muy claros sobre cuáles son los objetivos de la relación: el mentor necesita entender y el mentorado necesita conocerlo. En segundo lugar, necesito saber cuáles son mis necesidades como mentorado. Y eso debe estar bien alineado con las fortalezas de un mentor. Este es el factor clave para una buena relación de mentoría”, dijo la académica.

Finalmente, la experta se refirió a la importancia de la formalización para promover una cultura de mentoría y de colaboración dentro de la academia, algo que está respaldado por la investigación. “Si queremos asegurarnos de que las personas no solo tengan más probabilidades de tener un mentor, sino que también, de tener relaciones de alta calidad, tenemos que pensar en pasar de las relaciones individuales a las culturales. Reduce la carga para los miembros individuales del cuerpo docente y también nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos de equidad. La formalización es la que nos permite pasar de solucionar las malas relaciones individuales a tener realmente mejores relaciones colectivas”, señaló.

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