25 de Marzo de 2026
3 MINUTOS DE LECTURA

El autor de obras como "La vida de las plantas", "Metamorfosis" y "Filosofía de la casa", ofrecerá una charla en la inauguración del año académico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos (FADEU). El destacado filósofo, quien fue alumno de Giorgio Agamben, se ha dedicado a repensar el hogar, el espacio urbano y el doméstico.
Por Lissette Fossa
Emanuele Coccia es doctor en Filosofía Medieval y profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (ehess) de París, fue alumno del filósofo Giorgio Agamben, y es el autor de obras como “La vida de las plantas”, “Metamorfosis”, y su libro más reciente, “Filosofía de la casa”.
Este último tema es el que abordará en la charla que dará esta semana en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos (FADEU), en el marco de la inauguración del año académico 2026 en dicha facultad. La conferencia se realizará este jueves 26 de marzo, a las 18:30 horas, en el Patio de Madera del campus Lo Contador.
Coccia tiene una larga trayectoria, en que ha ahondado en temas como el hogar, los espacios urbanos y domésticos, además de la naturaleza y la conexión que las personas tienen con el mundo natural. En su libro “Filosofía de la casa. El espacio doméstico y la felicidad”, reflexiona sobre los espacios que llamamos “hogar” y cómo nos relacionamos en dichos lugares.
“Las casas son fórmulas espaciales para vivir el amor“
Para el filósofo, la casa es un espacio que tiene una naturaleza moral. “Toda casa es una realidad puramente moral: construimos casas para acoger en una forma de intimidad la porción de mundo -compuesta por cosas, personas, animales, plantas, atmósferas, acontecimientos, imágenes y recuerdos- que hace posible nuestra propia felicidad”, señala su libro.
“La modernidad filosófica se lo ha jugado todo a la ciudad: el futuro del globo, sin embargo, solo podrá ser doméstico. Necesitamos pensar la casa: vivimos en la urgencia de hacer de este planeta un verdadero hogar, o más bien de hacer de nuestra vivienda un verdadero planeta, un espacio capaz de acoger a todos y a todas”, es otra de sus reflexiones.
También plantea la relevancia de que los profesionales de la arquitectura y el diseño puedan crear esos espacios, considerando que es el lugar que alberga “el amor”. “Las casas son siempre fórmulas espaciales para vivir el amor, en todas sus manifestaciones. No son otra cosa más que el programa material, el esqueleto, pero también la atmósfera objetiva, el clima de una vida compartida: el tiempo, los estados de ánimo, la comida, el sueño y los sueños que nos hacen inseparables de otra persona. Es imposible pensar y construir casas sin pensar y construir un amor”, reflexiona Coccia.
“Las casas son siempre fórmulas espaciales para vivir el amor, en todas sus manifestaciones. No son otra cosa más que el programa material, el esqueleto, pero también la atmósfera objetiva, el clima de una vida compartida: el tiempo, los estados de ánimo, la comida, el sueño y los sueños que nos hacen inseparables de otra persona”, dice Coccia.
El autor es crítico del poco espacio que la filosofía occidental le ha dado al hogar y al amor, lo que atribuye a un “tabú cultural” debido al “machismo de nuestra civilización”.
“Históricamente, el conocimiento social sobre la relación amorosa –no solo y no necesariamente en su forma erótica, sino en todas sus vertientes– ha sido patrimonio común y exclusivo de las mujeres, sistemáticamente excluidas durante décadas (y aún hoy en realidad) de la cultura, de la ciencia, de la vida pública. Las consecuencias de esta exclusión resultan dramáticas”, medita el escritor.


