30 de Marzo de 2026
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El estudio del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE) -del cual la UC forma parte- evidenció, además, que el cuidado informal sigue siendo mayoritariamente femenino, intensivo y con altos costos en participación laboral.
Por Francisca Campos
En un momento clave para el país, marcado por la implementación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, el Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE), del cual la UC forma parte, dio a conocer los resultados de un estudio inédito en Chile, que analiza cómo evolucionan las experiencias de cuidado en el tiempo.
Se trata del “Estudio MICARE: Personas cuidadoras y trabajo de cuidado en Chile”, el primer seguimiento nacional de carácter longitudinal que, durante tres años (2023–2025) observó las trayectorias de personas cuidadoras informales. Sus hallazgos entregan datos clave para el diseño e implementación de políticas públicas basadas en evidencia.
El cuidado no es una experiencia homogénea, que requiere apoyos flexibles
Uno de los principales resultados muestra que el cuidado no es una experiencia homogénea. En quienes cuidan a personas mayores dependientes, la sobrecarga, la soledad y la insatisfacción con el descanso y la vida social tienden a aumentar con el tiempo, en línea con el deterioro funcional de las personas mayores.
En contraste, en el caso de quienes cuidan a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, se observan procesos de estabilización e incluso disminución de la sobrecarga, asociados a mayores niveles de autonomía de las personas cuidadas y a adaptaciones en las dinámicas de cuidado.
Pese a estas diferencias, el estudio confirma brechas estructurales persistentes: el cuidado sigue siendo mayoritariamente femenino, intensivo y con altos costos en términos de participación laboral. Más de la mitad de las personas cuidadoras se encuentran fuera del mercado laboral y un tercio no recibe apoyos.
“Esta evidencia muestra que el cuidado cambia con el tiempo y que las necesidades no son las mismas en todos los casos. Si el Sistema Nacional de Cuidados busca ser efectivo, debe considerar trayectorias distintas y ofrecer apoyos flexibles y diferenciados”, dijo la directora de MICARE y académica UNAB, Claudia Miranda.
Por su parte, la investigadora del estudio y académica del Instituto de Sociología UC, Beatriz Fernández, destacó que la nueva institucionalidad en cuidados representa un cambio fundamental, ya que “permite dejar de entender el cuidado como un problema privado y avanzar hacia un compromiso público que reconozca este trabajo y sus impactos”.
Es el nudo crítico de las desigualdades sociales y de género
Los resultados del estudio fueron presentados en el “Encuentro MICARE: 5 años de investigación en cuidados”, realizado a principios de marzo en la Universidad Católica. La actividad reunió a autoridades de gobierno, organismos internacionales, academia y sociedad civil, y marcó un hito al conmemorarse el quinto aniversario del instituto y el inicio de un nuevo período tras su renovación por cinco años más.
Durante la jornada, se destacó el rol de la evidencia científica en el fortalecimiento de las políticas públicas de cuidado, así como la necesidad de avanzar hacia una organización social más justa y corresponsable.
Uno de los momentos centrales fue la conferencia magistral de la socióloga uruguaya, Karina Batthyány, quien enfatizó que “el principal desafío es cambiar la organización social del cuidado y entender que debemos colocarlo en el centro, porque es el nudo crítico de las desigualdades sociales y de género”.

El encuentro también contó con la participación de autoridades como la subsecretaria de Servicios Sociales, Francisca Gallegos; la jefa interina de ONU Mujeres, Alma Pérez; y la académica UC, Beatriz Fernández, quienes coincidieron en la relevancia de la evidencia generada por MICARE para fortalecer la implementación del sistema de cuidados en Chile.
Asimismo, la jornada destacó la participación de la Oficina de Vocerías de MICARE, iniciativa pionera en América Latina que incorpora a personas expertas por experiencia, relevando la importancia de incluir sus voces en la investigación y en el diseño de políticas públicas.
El evento concluyó con un reconocimiento a organizaciones de la sociedad civil que han sido parte del trabajo del instituto, reafirmando que el cuidado es una responsabilidad colectiva que requiere articulación entre el Estado, la academia y la sociedad.



